En medio del crisol, se yerguen, titanes anónimos mano a mano, Sin embargo, la guerra mental es un reino que pocos comprenden, en esta subyacente tierra de trabajadores.
Bajo una presión implacable, siguen adelante, indomables y feroces, Sin embargo, por sus sacrificios, ¿qué verdaderas riquezas traspasamos? Sin competencia, derraman su corazón y su alma, Su resistencia, una fortaleza, una meta inquebrantable.
En medio del crisol, se yerguen, titanes anónimos mano a mano, Sin embargo, la guerra mental es un reino que pocos comprenden, en esta subyacente tierra de trabajadores.
Con una formación inadecuada y una armadura protectora que no es más que un mito, consuelan la tempestad sin cuestionar nunca su fe. Guerreros invisibles en esta peligrosa línea del frente, su agitación interior es una ardua escalada.
En medio del crisol, se yerguen, titanes anónimos mano a mano, Sin embargo, la guerra mental es un reino que pocos comprenden, en esta subyacente tierra de trabajadores.
En las sombras, buscan el resplandor del faro, Guiándonos a través de la corriente tumultuosa más oscura, Exaltemos su fortaleza, su gracia perdurable, agentes comunitarios de salud, en este formidable espacio.
En medio del crisol, se yerguen, titanes anónimos mano a mano, Sin embargo, la guerra mental es un reino que pocos comprenden, en esta subyacente tierra de trabajadores.
Campeones invisibles, su sacrificio profundo, La oleada incesante de angustia mental, sus cargas asombran. Derraman sus almas en escuchar, para sofocar cada llanto desgarrador, Sin embargo, su propio bienestar se marchita, mientras estoicamente cepillan las lágrimas.
En medio del crisol, se yerguen, titanes anónimos mano a mano, Sin embargo, la guerra mental es un reino que pocos comprenden, en esta subyacente tierra de trabajadores.