Con demasiada frecuencia, las organizaciones sin ánimo de lucro se ven unas a otras como competidoras y no como colaboradoras. En consecuencia, esto no funciona cuando nuestro objetivo último es el cambio de los sistemas.
Nos oponemos a esa tendencia. En lugar de proteger su propiedad intelectual, las organizaciones de la Coalición la revelan y la hacen pública. Al decidir no competir, sino cooperar, ya estamos haciendo una audaz declaración contra el paradigma dominante.
Y estamos ejerciendo una influencia a escala suficiente para cambiar las normas mundiales. Es una máquina poderosa: una visión compartida de la salud para todos, sin importar quién se lleve el mérito.
Pero no se equivoque: no somos un centro de intercambio de información desapasionado. No hay neutralidad.